jueves, 21 de mayo de 2026

Clase Lectura comprensiva. Pedro Hurdemales.

La leyenda de Pedro Urdemales

Hace muchos años, cuando los caminos de Chile eran de tierra y las personas viajaban a caballo entre pueblos y campos, existió un hombre muy conocido llamado Pedro Urdemales.

Pedro era un hombre alegre, conversador y muy inteligente. No era fuerte ni rico, pero tenía algo que lo hacía diferente: una gran habilidad para pensar rápido y encontrar soluciones inesperadas. También le gustaban las bromas y las travesuras. Muchas veces usaba su ingenio para salir de problemas o para engañar a personas demasiado confiadas o presumidas.

Se cuenta que un día Pedro caminaba por un largo sendero bajo el sol. Después de varias horas, llegó a una pequeña posada donde vio a unos viajeros descansando y compartiendo comida. Pedro tenía mucha hambre, pero no llevaba dinero para comprar algo.

Entonces observó que los viajeros preparaban una gran olla de sopa sobre el fuego. Pedro pensó unos segundos y dijo:

—Amigos, tengo una piedra mágica capaz de preparar una deliciosa sopa.

Los viajeros se miraron sorprendidos.

—¿Una piedra que cocina sopa? —preguntó uno de ellos.

—Claro que sí —respondió Pedro con una sonrisa—, pero para que funcione mejor necesita un poco de ayuda.

Curiosos, los viajeros aceptaron mirar el extraño experimento. Pedro sacó una piedra cualquiera de su bolsillo, la limpió con cuidado y la puso dentro de una olla con agua caliente.

Probó un poco y dijo:

—Va bastante bien... aunque con una pizca de sal quedaría mucho mejor.

Uno de los viajeros agregó sal.

Después Pedro volvió a probar.

—Ahora está mejor, pero unas papas harían maravillas.

Alguien añadió papas. Luego pidió unas zanahorias, un poco de cebolla y algunos trozos de carne. Poco a poco, cada persona agregó algo.

Después de un rato, la olla desprendía un aroma delicioso.

Pedro sirvió la sopa y todos comenzaron a comer felices.

—¡Es la mejor sopa que hemos probado! —dijeron los viajeros.

—La piedra ayuda un poco... pero las mejores cosas se logran cuando todos colaboran.

Los viajeros rieron al darse cuenta de que Pedro había usado su ingenio para conseguir comida y, al mismo tiempo, reunir a las personas.

Desde entonces, las historias de Pedro Urdemales comenzaron a viajar de pueblo en pueblo. Algunos decían que era un pícaro, otros que era un bromista y otros que era un hombre muy sabio. Pero todos coincidían en algo: cuando Pedro aparecía, siempre ocurría algo inesperado.

Enseñanza

La inteligencia y el ingenio pueden ayudar a resolver dificultades, aunque también es importante usarlos con honestidad y respeto hacia los demás.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario